Alberto Rentería, líder de MORENA, reflexiones sobre la elección del 2 de junio

La elección del 2 de junio de 2019 confirma el paso de una política de intervención de Estado a un Estado Democrático, donde el ciudadano por fin puede ejercer su voto de manera libre, el vencedor de la contienda electoral es por tanto el Pueblo de México y las Instituciones creadas para garantizar el sufragio efectivo. Atrás quedaron, como política de Estado, el uso de recursos públicos para la compra del voto, el acarreo, la mapachería, la coerción, coacción, embarazo y robo de urnas, utilizado históricamente por el PRI y bien aprendido por los gobiernos del PAN.

El gran reto para todos los partidos e instituciones electorales es incentivar de manera profunda la participación ciudadana en los procesos venideros. Los pregoneros del “aigasidismo” electoral, han cambiado su discurso, en 2006 les era suficiente ganar “aiga sido como aiga sido”, por un voto a favor aunque “aiga sido robado” o “aiga sido comprado”, hoy, “aigan perdido como aigan perdido” se muestran arrogantes y renuentes a aceptar una realidad tangible entre la sociedad, el voto de confianza hacia morena, es resultado de su penosa actuación como gobierno; perdieron Puebla y Baja California por los malos resultados de sus Gobernantes; Kiko Vega, de acuerdo a las principales encuestas y sondeos, apenas superaba el 10% de aprobación sobre su gestión: y en Puebla, las cicatrices queloides, de un gobierno despótico impulsado por el clan del Morenovallismo aún son visibles y tangibles.

El PRI por otra parte se ha desfondado y si quiere sobrevivir como institución política, eventualmente deberá reconocer con honestidad, que los grandes vicios de la corrupción y la avaricia, lo han hecho tocar fondo. Son los principales responsables de la decadencia de México, junto a los gobiernos de la alternancia panista, pues no hubo diferencia en su política neoliberal de desmantelamiento del Estado Mexicano y aliados en la implementación de las Reformas Estructurales que terminaron por pauperizar, aún más, la calidad de vida de los ciudadanos.

Morena se enfrenta ahora a su propia realidad. Como movimiento de oposición y con un liderazgo solido en Andrés Manuel López Obrador, tuvo la fortaleza de leer las coyunturas nacionales y conformar desde lo más profundo de la sociedad un movimiento-partido con la visión de rescatar al país de la grave crisis que las políticas neoliberales impulsadas por más de 30 años desarticularon al Estado Mexicano y sumieron al país en la  peor crisis económica y de valores de las últimas décadas.

De manera local, en Baja California Sur donde tenemos Gobiernos Municipales y aún conserva un número importante de espacios en el poder legislativo, Morena tiene la enorme responsabilidad de competir con los índices de aprobación y confianza que mantenemos en el Poder Ejecutivo y Legislativo Federal.

Las encuestas que daremos a conocer mañana, indican que las fallas locales no afectan la popularidad del Presidente, pues los ciudadanos tienen la capacidad histórica de análisis y  discernimiento, mismas que consiguen  la más importante: la de decisión. Por tal razón es imperante asumir la responsabilidad histórica, por parte de todos los actores políticos de nuestro Movimiento, para que de manera local evitemos la posibilidad de convertirnos -eventualmente- en un lastre para la continuidad del Proyecto de Nación.

El triunfo electoral del domingo 2 de junio, obedece a esa confianza despertada por un hombre y depositada en el Movimiento de Regeneración Nacional, pero en adelante, Morena debe aprender a caminar solo, con liderazgos auténticos e independientes de la popularidad de Andrés Manuel López Obrador en cada Estado, dada la estadista decisión presidencial de mantener una “respetuosa distancia” de nuestro Partido.

El 1 de julio de 2018 la participación ciudadana rebasó el 63.44% del padrón electoral, es decir dos tercios de la población votante, de la cual 52.96% respaldó a morena. El 2 de junio de 2019, casi un año después, la votación en los Estados con proceso electoral apenas superó el 33% del padrón electoral, con más del 50% de los votos para los candidatos que abanderan el Proyecto Alternativo de Nación.

El mapa electoral mexicano esta diversificado, el equilibrio de poderes en las entidades federativas nos obliga cada vez más a encontrar espacios de dialogo. Las políticas públicas deberán encontrar consensos en favor de la ciudadanía, ya que todos los partidos políticos están obligados a  compartir el poder.

El escenario para 2021 está muy lejos de poder anticiparse, la construcción de candidatos es un tema rezagado en los libros de Ciencias Políticas. México enfrenta un proceso de rediseño del quehacer político, con una ciudadanía mejor informada, más crítica y exigente. El futuro electoral dependerá de los resultados y la unidad de cada partido. El pueblo pone y el pueblo quita.