AVARICIA EN EL TEMPLO

Por Enrique del Val Blanco

En noviembre del año pasado aparecieron dos libros que han conmocionado a la denominada Santa Sede. Ambos fueron escritos por periodistas italianos, el primero por Emiliano Fittipaldi bajo el título de Avaricia y el segundo, Los Mercaderes del Templo, escrito por Gianluiggi Nuzzi.

Los dos periodistas aceptaron someterse al proceso en su contra que inició el Vaticano el 11 de noviembre pasado. También están denunciados un miembro del Opus Dei, el cura español Lucio Vallejo Balda, su secretario particular, Nicolás Maio, y Francesca Chaouqui, experta en relaciones públicas. Por la celeridad que le han dado a este caso se dice que el veredicto será en cuestión de días; por cierto, muy distinto a cuando se trata de curas pederastas que tardan meses o años.

En caso de que se les condene con penas de prisión, y dado que son ciudadanos italianos, el Papa tendría que pedir la extradición al gobierno de Italia, lo que a muchos les parece una situación digna de un cuento de Kafka.

El asunto se ha complicado más por las declaraciones del Papa expresadas en noviembre en la Plaza de San Pedro donde dijo: “sé que muchos de ustedes están turbados por las noticias que han circulado en los últimos días a propósito de los documentos reservados de la Santa Sede que han sido sustraídos y publicados”, y agregó “quiero decir, antes que nada, que robar estos documentos es un delito. Es un acto deplorable y que no ayuda”.

Sin embargo, muchos en todo el mundo han dicho que sí ayuda; que ayuda al propio Papa saber que la gente ya conoce el desastre que hace la Iglesia Católica con los recursos financieros e inmobiliarios que posee, así como los negocios turbios en los que está envuelta.

El Papa, al tanto de lo que ocurría, creó en el año 2013 la Comisión de Estudio y Orientación sobre la Organización de la Estructura Económico-Administrativa de la Santa Sede (COSEA, por su acrónimo), constituida por ocho miembros, de los cuales el cura Vallejo era el único religioso y la Srta. Chaoqui la única mujer. El cura ha sido denunciado por ésta última como quien les dio los documentos a los periodistas.

El libro Avaricia ya está en español y se puede comprar en México. Al leerlo, uno se entera del nivel de corrupción que existe en la actualidad en el Vaticano y que quizás no es tan grande como en la época de, por ejemplo, los Papas Borgia: pero sí hay que reconocer que en tantos siglos las cosas se siguen haciendo más o menos igual.

Lo que también es grave es que el Vaticano haya reaccionado con tanto enojo pero no haya argumentado que los datos que contienen los libros sean falsos o estén fuera de contexto. Incluso los periodistas se dieron el lujo de anexar fotocopias de los documentos que obtuvieron.

Las delaciones de las reverendísimas eminencias están a la orden del día y en el libro Avaricia se dan detalles muy precisos de los movimientos de dinero, incluso de órdenes religiosas que se han hecho famosas por sus acciones en favor de la pobreza. Así, tenemos que los salesianos invierten su dinero en sociedades de Luxemburgo y los piadosos franciscanos en Suiza, aunque ahora están en situación de quiebra; que el propio Vaticano, enemigo del capitalismo salvaje, invierte en la petrolera Exxon o la Dow Chemical y hasta la iglesia eslovena opera un canal de televisión porno.

Hay datos que podrían parecer chuscos pero que muestran el nivel de manga ancha y corrupción vaticana. Según los datos proporcionados en el libro, cuando mucho 5,000 personas se pueden considerar ciudadanos con ventajas fiscales y está el caso de la única farmacia en todo el pequeño Estado que, de acuerdo con lo que ha conseguido el Sr. Fittipaldi, es quizás la más frecuentada del planeta ya que diariamente deberían entrar en ella 2,000 personas ya que vende más de 40 millones de euros anualmente, y así podríamos seguir con otros ejemplos. Casi en cada página del libro hay un dato de acciones indebidas.

Lo único claro hasta ahora es que en el Estado Vaticano hay mucha corrupción y poca libertad de expresión.

Compartir:
× WhatsApp