Filtraciones, prensa, poder…Gregorio Ortega Molina

Filtraciones, prensa, poder

*Hay una nueva manera de leer las informaciones que sobre corrupción, reformas, impunidad y lucha contra el crimen organizado hoy saltan de un medio a otro con enfoques diversos, pero con una sola intención, la prevalencia de los gobiernos por sobre la importancia y dignidad del Estado

Gregorio Ortega Molina

Filtrar información a la prensa nunca ha dejado de hacerse, aunque su recurrencia es como las mareas. Si éstas dependen de la fase lunar, las “noticias” pasadas a trasmano están sujetas a los altibajos de la lucha por el poder, y a la confiabilidad del periodista elegido para entregársela.

     El hacerlo no es privativo de México. Ocurre en todos los países, con mayor o menor éxito, y con supuestos enfoques o matices éticos distintos.

     Para los que desconfían de la lectura de la novela negra, transcribo algunas reflexiones que sobre el tema hace Mikael Blomkvist, el segundo personaje de Millenium -siempre detrás de Lisbeth Salander-, en la entrega Lo que no te mata te hace más fuerte.

… un periodista de investigación siempre corre el riesgo de ser una herramienta de intereses particulares.

Nadie filtra información sin tener un motivo personal. En determinadas ocasiones éste puede ser algo tan noble como denunciar una situación de injusticia, un deseo de dejar en evidencia la corrupción o los abusos. Pero casi siempre se trata de un juego de poder, de hundir a los enemigos y favorecer la propia posición. Por eso, un reportero nunca debe olvidar hacerse la pregunta: << ¿Por qué me cuentan eso?>>.

Es verdad que, a veces, convertirse en una pieza del juego, al menos en cierta medida, puede resultar algo aceptable. Ahora bien, hay que ser consciente de que cada revelación debilita de forma inevitable a alguien, al tiempo que refuerza la influencia de otros, y que cada persona poderosa que cae es sustituida en el acto por otra que no es necesariamente mejor. Si el periodista va a formar parte de ese juego, debe comprender que ésas son las condiciones y asegurarse de que no sólo sea uno de los participantes que salga victorioso.

La libertad de expresión y la democracia también deben hacerlo. Aunque las informaciones se filtren por pura maldad -por avaricia o sed de poder- pueden conducir a algo bueno: que las ilegalidades salgan a la luz y se corrijan. Sin embargo, resulta imperioso que el periodista entienda los mecanismos que se esconden detrás de cada frase, y que en cada pregunta y cada comprobación de los hechos luche por su propia integridad…

     Hasta aquí el texto de David Lagercrantz, al que yo añadiría algunas consideraciones sobre la importancia del silencio en los periodistas, porque a veces, y no en pocas ocasiones, se hace un oportuno servicio a la sociedad al callar y no hacer públicas las informaciones que le allegan a uno, o difundirlas cuando las condiciones son otras, y quienes se disputan el poder y el dinero comparten espacios, ganancias, pérdidas.

     Ilustra el texto del escritor sueco, porque induce una nueva manera de leer las informaciones que sobre corrupción, reformas, impunidad y lucha contra el crimen organizado hoy saltan de un medio a otro con enfoques diversos, pero con una sola intención, la prevalencia de los gobiernos por sobre la importancia y dignidad del Estado.

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