Hemodinamia da oportunidad de vida a pacientes con infarto agudo

En el Hospital General La Paz del ISSSTE se ha conformado un equipo de trabajo especializado: 6 enfermeros, 2 médicos cardiólogos hemodinamistas y 3 técnicos radiólogos que laboran las 24 horas de los 7 días de la semana

Uno de los servicios de especialidad con que cuenta el Hospital General del ISSSTE en la ciudad de La Paz es el de Hemodinamia. A nivel nacional existen entre alrededor de 25 salas de este tipo en hospitales de alta especialidad, y aunque este hospital no está considerado de alta especialidad, debido a las condiciones geográficas de asilamiento de la entidad, le fue autorizado su funcionamiento.

Así lo expresó la doctora María Isabel Sánchez Ramírez, cardióloga intervencionista y hemodinamista, encargada del Servicio, quien agregó que incluso el Hospital Regional del Noroeste, ubicado en Culiacán, Sinaloa, no cuenta con una sala de Hemodinamia. Tener este servicio significa la oportunidad de atender oportunamente a los pacientes con infarto agudo y otras enfermedades relacionadas con el corazón. “Hace 8 años la derechohabiencia que sufría un infarto agudo tenía que atenderse en otros hospitales del interior”, comenta.

“En Hemodinamia se hacen estudios diagnósticos y terapéuticos de la circulación arterial y venosa de los pacientes, la gran mayoría son cateterismos cardiacos para estudiar la dinámica del corazón y su anatomía, en caso de pacientes con angina de pecho o con infarto agudo, que es lo que más tratamos, se estudian las arterias que le dan sangre al corazón, llamadas coronarias”, abundó.

Dijo la especialista que la cardiopatía isquémica sigue siendo la principal causa de muerte a nivel mundial, esta afección comprende la angina de pecho estable e inestable o el infarto agudo de miocardio, en cualquiera de sus modalidades, y es favorecida por los factores de riesgo cardiovasculares, que en Baja California Sur, como en todo el país son muy altos, entre ellos la hipertensión, la diabetes, la obesidad, niveles altos de colesterol, de triglicéridos, formando un conjunto desencadenante de alguna variedad de la cardiopatía isquémica.

Por ello es muy positivo tener el servicio de Hemodinamia, porque existe la posibilidad de atender a los pacientes y limitarles el daño al corazón, con la finalidad de que puedan reintegrarse en corto tiempo a lo cotidiano, a su vida familiar, laboral, social, y que no se incapaciten por una función cardiaca dañada.

La doctora María Isabel Sánchez, mencionó que la era de las angioplastias y los cateterismos inició hace alrededor de 25 años, cuando se vio venir una progresión de estos padecimientos hacia las personas más jóvenes, debido a factores genéticos y externos, como el estrés social y laboral y el estilo de vida que implica sedentarismo y alimentación deficiente. “Anteriormente estos padecimientos solo los veías en pacientes mayores de 60 años”, dijo.

En los países latinoamericanos no funciona la medicina preventiva, estamos muy acostumbrados a la medicina de tratamiento, cuando ya tenemos el problema encima, pero en los desarrollados, donde sí se paga por salud desde antes de nacer, ahí la medicina preventiva está en auge.

Parte de esta cultura de prevención son los chequeos anuales que debiéramos realizarnos todos los adultos después de los 40 años –los hombres- y después de los 45 –las mujeres- y esto no lo hacemos rutinariamente, como debe ser. En caso de que haya factores condicionantes como el tabaquismo, y otros, pues con más razón, empezar a realizar estudios un poco más avanzados como la prueba de esfuerzo.

En 2013 se atendían un promedio de 11 personas al mes con infarto agudo en el hospital de la Secretaría de Salud, que no es el de mayor derechohabiencia, en el ISSSTE, en 2015, se empezó a atender el infarto agudo como un programa nacional, con una sala de Hemodinamia y personal especializado, durante las 24 horas de los 7 días de la semana, porque mientras más pronto se pueda tratar es mejor. Pero las cifras van en aumento.

Actualmente, en el Hospital General La Paz del ISSSTE, se atienden un promedio de 8 infartados al mes, si se incluye a quienes llegan con síndrome isquémico coronario agudo, que comprende la angina inestable y el infarto agudo, la cifra sube a 13 pacientes.

El dolor del infarto se ha descrito como la sensación inminente de muerte, es un dolor muy agudo, pero como el paciente no ve sangre piensa que no está en riesgo, solo que el 30 por ciento de las personas infartadas no sobrevive a un evento de estos. Después de pasar por un infarto la vida te cambia, cambia la dinámica familiar y personal, la dinámica de pareja, incluso algunos pacientes deben ir a tratamiento psicológico para que dimensionen lo que les pasó y que, además, siguen en riesgo de sufrir otro evento.

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