Importancia de la lactancia materna

 

El doctor José Luis Ortega González, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital General La Paz del ISSSTE en Baja California Sur, impulsor de la lactancia materna desde hace más de 20 años, da a conocer recientes conclusiones -contundes y categóricas, las califica- relacionadas con esta saludable práctica: “Alimentar al seno materno, hace al mundo más sano e igualitario, hace a los niños más listos y permite que un niño alcance su potencial total”. En otras palabras hace niños y familias felices.

Da a conocer el especialista que a finales de enero del presente año, la prestigiosa revista médica Lancet, la segunda revista más influyente en medicina a nivel mundial por su contenido científico, después del New England Journal of Medicine, publicó una importantísima serie relacionada con la alimentación al seno materno, que resume los hallazgos de estudios de investigación de los últimos 10 años.

Pero, ¿qué es lo que hace a la leche materna tan importante para el niño y su familia? En primer lugar, todas las especies animales de mamíferos, elaboran la leche que su especie necesita y es capaz de aprovechar en su totalidad. Una vaca, elabora la leche que su becerro necesita y las necesidades de éste difieren completamente de las necesidades de un bebé humano. La leche humana es para bebés humanos y la leche de vaca, a partir de la cual se elaboran las mal llamadas “fórmulas infantiles”, no.

En segundo lugar, el componente psicológico y emocional que acompaña a la lactancia materna, y el consecuente desarrollo y maduración óptimos en la conducta del bebé amamantado, difieren diametralmente del desarrollo del bebé alimentado a base fórmula y biberón.

El trabajo de los investigadores que trabajaron en las revisiones publicadas en la revista Lancet, corroboraron varios datos que ya conocíamos con anterioridad: La alimentación al seno materno reduce significativamente la presencia de infecciones en el bebé amamantado, principalmente infecciones como neumonías, diarreas, infecciones de oídos y otras. Se encontró una significativa protección contra la maloclusión dental y una reducción directa de sobrepeso y obesidad. En este último punto vale la pena recordar que nuestro país ocupa un primer lugar continental en incidencia de obesidad infantil y esto va de la mano con una reducción injustificada en los últimos años, de las tasas de alimentación al seno materno. Para nosotros la relación no puede ser más clara: a mayor reducción de niños amamantados, mayor sobrepeso. México por cierto, ocupa actualmente el deshonroso penúltimo lugar en el continente americano en tasa de lactancia.

Pero la protección de la lactancia no solo es benéfica para el bebé. También la mamá que da pecho, obtiene valiosos beneficios, como corroboró el equipo de Lancet: protege a la mujer contra el cáncer de mama, cáncer de ovario y contra diabetes tipo 2. Se ha visto además que esta protección es proporcional a la duración de la lactancia. Es decir, a mayor duración de la lactancia, mayor protección contra el cáncer. La duración actual recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de dos años, pero la protección será mayor para mamá si dura más tiempo.

Una mención especial merece, el que el grupo de estudio comprobara que los niños amamantados sí desarrollan mayor inteligencia que no los alimentados con fórmula. Y esta mayor inteligencia también observa una relación temporal, pues obtiene mayor puntuación de IQ el niño, entre mayor es la duración de la lactancia. Es decir, el niño amamantado por dos años, tendrá mayor inteligencia que aquel amamantado por 6 meses o un año.

Para los que gustan de las cifras, la serie del Lancet estima que si la lactancia fuera adoptada de manera universal, se podrían evitar 823 000 defunciones en niños menores de 5 años, y 20 000 muertes anuales por cáncer de mama, lo cual representaría un ahorro de 300 billones de dólares en gastos de salud en un año. Vale la pena subrayar que dichos beneficios son tanto para familias de países ricos o pobres.

El pediatra del ISSSTE concluye: “Sabiendo lo anterior, ¿vale la pena darle todo nuestro apoyo a la lactancia materna?”.