Más de 50 personas son bautizadas en Ceremonia Internacional realizada en CSL

Con un mensaje de amor del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, la Iglesia La Luz del Mundo celebró este domingo la Ceremonia Internacional de Bautismos, un evento religioso que se realizó de manera simultánea en las principales plazas públicas de todos los estados de la República Mexicana, así como en los espacios públicos más significativos de los otros 52 países donde esta Asociación Religiosa tiene presencia.

La Ceremonia Internacional de Bautismos es un evento cuyo propósito fundamental es ensalzar el amor más grande que puede existir: el de Dios, un amor que proporciona perdón de pecados a las almas que son bautizadas, luego de creer y de recibir el llamado transformador de la doctrina de Cristo.

Cabo San Lucas fue sede de este evento internacional, al que fueron invitadas más de mil quinientas personas de todos los municipios de Baja California Sur.

Desde la Plaza León Cota Collins los ministros y fieles de La Luz del Mundo hicieron un llamado a todos los sudcalifornianos, anunciándoles que el Dios del cielo tiene para todos ellos un propósito de salvación, de bondad y de vida eterna.

Este llamado es, justamente, el que ha tocado los corazones de más de 50 personas que el día de hoy, de manera libre, y sin que medie ningún tipo de presión, bajaron a las aguas del bautismo para recibir a través del bautismo el perdón de sus pecados y, en consecuencia, la sublime comunión de Dios.

Nos satisface informar que la jornada de bautismos, que se llevó a cabo en todo el mundo, logró la incorporación de 50 mil personas a la Iglesia La Luz del Mundo, lo que nos lleva exaltar el amor de Dios, un amor que es infinito, universal e incluyente, pues no hace acepción de personas.

El bautismo en La Luz del Mundo se efectúa de la manera como lo practicó la Iglesia primitiva: el ministro facultado con autoridad apostólica invoca el Nombre de Jesucristo y procede a sumergir al aspirante al bautismo en agua. Al ser sumergido, el aspirante, a las aguas bautismales, se sepulta la pasada manera de vivir de esa persona, y cuando emerge del agua, el bautizado nace a una vida nueva, una vida marcada por valores tales como la paz, el amor, el respeto y la fraternidad, tan necesarios en una época tan convulsionada como la actual.

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