Miseria moral; FIFA: “devuélvanos nuestro juego”

Enrique del Val Blanco

Un reclamo generalizado se expresa en la frase “el Mundo a la FIFA: devuélvanos nuestro juego”, publicada por algunos medios de comunicación. Todos los días siguen apareciendo notas de no uno de los más grandes casos de corrupción, pero sí uno de los que más daño están haciendo a la credibilidad de decenas de personas involucradas en los desmanes de la FIFA.

Hemos visto a los niños encabezando la salida al campo con una manta que dice “juego limpio”; también la utilización de niños acompañando a las grandes estrellas, y ahora estamos viendo la miseria moral de los hombres de pantalón largo que se han apropiado de una organización que con orgullo dice que tiene más países asociados que la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Para no variar, todo empezó gracias al FBI estadounidense que desde hace cuatro años investigaba a la mafia rusa y encontró datos sospechosos de lo que han denominado, la organización deportiva más “secretiva” del mundo.

La bomba de detonó en mayo de este año, cuando la procuradora general de los Estados Unidos, Sra. Loretta E. Lynch, solicitó al gobierno suizo la detención, con fines de extradición de Zurich, de varios altos funcionarios de la FIFA. Asimismo, en diferentes partes del mundo otras siete personas fueron indiciadas, pues estaban relacionadas con el esquema de corrupción que durante 24 años habían venido practicando y que dio como resultado las acusaciones criminales por una decena de delitos.

Todavía en el mes de mayo, el corrupto presidente de la FIFA, el Sr. Blatter, fue reelecto por quinta vez y expresó que “durante los próximos cinco años estaré al mando de esta nave llamada FIFA”. Poco le duró el gusto de comandante, ya que la semana pasada tuvo que renunciar y está sujeto a una investigación de las autoridades suizas, mismas que, según las notas de prensa, podrían condenarlo a varios años de prisión.

Y también para no variar, el origen de esta corrupción se encuentra en la CONCACAF, es decir, en la confederación de la que México es parte. En 2013, el Sr. Charles Blazer, secretario general de la misma por muchos años, confesó ante las autoridades norteamericanas algunos hechos que hasta hoy han conducido a la detención de 14 personas, entre quienes se encuentran los expresidentes de las federaciones de futbol de Brasil, Costa Rica, Nicaragua, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela, de la CONMEBOL y de la CONCACAF.

Las pesquisas han encontrado que el campeonato mundial efectuado en Sudáfrica se otorgó a cambio de dinero para votar por ellos, situación que, creen los investigadores, ha sucedido en otras elecciones de sedes; ahora los funcionarios de la procuraduría suiza están revisando el otorgamiento de sedes de los próximos mundiales a Rusia y Qatar, en los que desde hace tiempo se menciona que hubo cosas raras.

Lo que han comprobado los estadounidenses es que las autorizaciones para el mercadeo y los derechos de televisión han permitido corrupciones que alcanzan la cifra de 150 millones de dólares.

Adicionalmente al caso de la FIFA, también leemos que Leo Messi, estrella mundial del futbol, está siendo investigado por las autoridades españolas que suponen ha cometido fraude fiscal al no haber declarado los beneficios obtenidos de encuentros amistosos e, incluso, las autoridades norteamericanas también lo investigan por supuestos nexos con el narcotráfico ya que, según las notas de prensa, dichos partidos se utilizaron para lavar dinero procedente de la droga del cartel mexicano de los Valencia. El truco era sencillo, se vendían entradas de la fila “0”, misma que no tenía control y que la gente compraba sin asistir, sólo para apoyar la supuesta causa benéfica.

Es notable que ninguno de los funcionarios de nuestra federación se haya dado cuenta y nada han dicho sobre esta corrupción; parecería que ya lo sabían y probablemente, por su silencio, han sido parte de ella.

Lo que estamos viendo es la podredumbre de los dirigentes de un deporte tan amado por niños y adultos; no se puede entender hasta dónde la corrupción hundió a la FIFA.