PERSPECTIVAS, por Norberto DE AQUINO

El presidente Enrique Peña Nieto ha intentado responder a los señalamientos de la OCDE que dicen que en los renglones fundamentales del gobierno, los resultados son más bien “mediocres”. Pero lo ha hecho con un argumento que, guste o no, obliga a recordar sus compromisos de campaña.

La semana pasada, la OCDE presentó un análisis de la situación en México. Y no dejó títere con cabeza.

En seguridad, en educación, en economía, en calidad del empleo y en general en todos los frentes, los resultados alcanzados al ser comparados con el resto de las naciones que forman parte de la Organización, no pasan de ser “mediocres”.

Ante ello, el presidente de la República apareció para recordad que en los primeros 34 meses de su administración, se han creado más empleos que en los cuatro gobiernos anteriores, en el mismo plazo. Dicho de otra manera, estos serían los mejores 34 meses de los últimos cinco gobiernos, contando al actual.

Y puede ser que ello sea cierto, de acuerdo a formas de ver las cifras. Pero el problema para el presidente Peña no es el de compararse con los gobiernos del PAN o los anteriores del PRI. El reto que la presente administración es el de compararse con sus promesas. Y con sus señalamientos sobre los hecho en los doce años de gobiernos panistas.

Primero, habría que el millón seiscientos catorce mil empleos que el gobierno presume, están muy lejos de tener un impacto directo y real sobre el problema que el país registra en ese terreno. Esto es, puede ser que la cifra sea mayor a la lograda en los primeros tres años de los pasados cuatro gobiernos. La realidad dice que eso no es ni con mucho, suficiente para la demanda de empleo.

Después, tendría que plantarse el hecho de que la mayor parte de los empleos que se presumen, son de impacto limitado en lo que a salario se refiere, por la simple  y sencilla razón de que se mantienen en la línea de ingresos de diez mil pesos mensuales o menos. Así, hablar de empleos en esas condiciones, no necesariamente significa hablar de mejoría, por más que es mejor tener eso a no tener nada.

Del mismo modo, habría que tener muy claro que en el país, poco más de la mitad de las personas que trabajan, lo hacen desde la informalidad. Y eso, se quiera reconocer o no, pone en claro el hecho de que no hay oferta laboral suficiente. Y de que la existente queda lejos de ser la respuesta que las familias buscan para sus necesidades de ingreso.

Co todo lo anterior, bastaría con recordar que, en su plataforma electoral, con Peña Nieto como candidato, el PRI estableció que la estabilidad en las finanzas es necesaria, pero que es insuficiente para generar crecimiento, empleo, salarios más justos y superar la pobreza.

Dicho de otra manera el PRI en campaña cuestionó lo hecho por el PAN como gobierno, pero al momento de alcanzar el poder, se dedicó a mantener el proyecto sin mayores cambios.

Y entonces, habría que recordar que el PI de Peña Nieto en campaña, remarcó que el panismo  había dado al país el crecimiento económico más mediocre de “la última década”, que se tradujo en el “incremento de la desigualdad y la pobreza”. Y que en estos tres años, a pesar del aumento en los empleos que se presenta como gran victoria, la realidad dice que los problemas aumentan.

Hay dos millones de nuevos pobres, empleos mal pagados e insuficientes para cubrir la demanda y a pesar de las promesas, no se construyeron los motores económicos propios que fueran más allá del petróleo y la manufactura.

Es obvio que al gobierno no le gustó nada el análisis de la OCDE. Es claro que el señalamiento de la pobreza entre los menores y el tema de los salarios, llegó a preocupar a las autoridades.

Pero si la respuesta es la creación de poco más de un millón y medio de empleos en tres años, lo que queda claro es que el problema es mucho más serio de lo que se desprende del informa de la OCDE.

La mediocridad en los resultados y la falta de visión para entender la magnitud del reto, sumada a la creciente incapacidad para informar, nos deja ver a un gobierno que no entiende que se encuentra arrinconado, que sus respuestas son totalmente insatisfactorias y que su tiempo se agota con singular rapidez.

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