Rehabilitación  del Teatro Miguel Lomelí Ceseña, la vergüenza de Arturo de La Rosa

Durante el Gobierno de Arturo de La Rosa Escalante se invirtieron más de 15 millones de pesos en la rehabilitación del Teatro Miguel Lomelí Ceseña  pero tres años después, la obra fue tan mal construida, que hoy en día la único opción es demolerlo y construir un nuevo edificio.

Sin embargo como la  mayoría de la inversión es federal, la Auditoría Superior de la Federación tiene en curso una investigación  y, al igual que el exgobernador Narciso Agúndez Montaño, la alcaldesa Armida Castro Guzmán dijo que el caso no debe quedar impune, se deben deslindar responsabilidades y castigar a los que contrataron, consintieron y aceptaron una obra de tan mala calidad.

En entrevista colectiva, Castro Guzmán dejó en claro que no va a ser tapadera de nadie y que desde el inicio de su Gobierno, entregó toda la documentación de la obra de rehabilitación del teatro Miguel Lomelí Ceseña ubicado en la calle Ignacio Zaragoza de San José del Cabo, a las autoridades de la Auditoría Superior de la Federación que tienen una investigación en turno.

La madrugada del 14 de septiembre del 2014, el huracán Odile dejó una estela de destrucción en el destino turístico y de manera particular en algunos edificios públicos como el teatro Miguel Lomelí Ceseña, que presentó afectaciones en su techo y en algunas de sus estructuras.

El 20 de febrero del 2017, con bombo y platillo el entonces alcalde Arturo de La Rosa Escalante anunció la gestión,  ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de más de 10 millones de pesos para la primera etapa de la rehabilitación del teatro Miguel Lomelí Ceseña y que en la segunda etapa iban a disponer de 14.5 millones de pesos.

Alan Castro Ruiz, como titular del Instituto Municipal de Cultura,  calificó el inicio de los trabajos como “un hito histórico en esta administración municipal pues al mismo tiempo empieza la remodelación de la Casa de la Cultura profesor Alfredo Green González y también el Teatro de la Ciudad Miguel Lomelí Ceseña”.

Marco Alejandro Camarena Duarte, director de Obras Públicas, así describía los trabajos que se iban a realizar:  “re-nivelación de la primera planta del teatro para una mejor vista al escenario, construcción del área del lobby, reforzamiento de los muros con una nueva cimentación y el reemplazo de  la estructura metálica de la azotea que presentaba fallas y había áreas que ya no tenían lámina. De igual forma, se ampliaría el área de los escenarios y camerinos,  así como  el área de baños y la remodelación de las oficinas administrativas.

Al llegar el Gobierno de Armida Castro Guzmán, a través de la Dirección General de Obras Publicas y de la Comisión de Desarrollo Urbano que encabeza Tabita Rodríguez,  encontraron con que, aparte de los problemas estructurales,  no existía “un proyecto ejecutivo, ni un proyecto de electrificación, ni un proyecto de aire acondicionado, ni un proyecto de instalaciones especiales ni de sistema contra incendios”.

Como una burla al pueblo de Los Cabos, en su tercer Informe de Gobierno, Arturo de La Rosa Escalante, y a escasas horas de irse,  expresó “por medio del Programa, de Espacios Públicos de Calidad, realizamos una inversión de mas de  117 millones de pesos, destacando, la rehabilitación en su primera etapa, del Teatro “Miguel Lomelí Ceseña”.

El edificio icónico para los josefinos, después de ser escenario de diversas actividades sociales y culturales,  de recibir en sus instalaciones a importantes personalidades políticas, artísticas y culturales, hoy en día luce en obra abandonada, hospedando a gente sin oficio ni beneficio,  que lo utiliza  para sus necesidades fisiológicas.

Más allá de las competencias judiciales, la historia va a juzgar al Gobierno de Arturo de La Rosa por la obra del teatro Miguel Lomelí Ceseña, y sin lugar a dudas que lo va a recordar como la vergüenza de su administración.

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