ZONA SUR

Las “Monitoras”, su despido y la afectación a niñas y niños con discapacidad…entre payasadas e incongruencias te veas…

Por Cristina Medina

 

“¿Existe algún niño que no sueñe con que le tengan en cuenta, o que no aspire a que se reconozcan sus cualidades? No. Todos los niños y las niñas tienen esperanzas y sueños, incluso aquellos con discapacidad. Y todos merecen una oportunidad para hacer realidad sus sueños”.

Anthony Lake

Director Ejecutivo, UNICEF

 Inicio con esta párrafo que menciona en el Prefacio el Director Ejecutivo de UNICEF, en el estudio realizado en el año 2013, “Estado Mundial de la Infancia 2013, Niñas y niños con discapacidad”; para tocar un tema sensible y que sin lugar a dudas ha afectado negativamente a quienes tienen en escuelas Primarias a sus hijas e hijos, pese a su discapacidad; me refiero al despido de las Monitoras.

Cierto, el Programa fue iniciado en una Administración Perredista, la que encabezó Luis Armando Díaz, de ahí dado el éxito del mismo, siguieron aumentando la contratación de Monitoras; y hasta la llegada de los “Azules sangra amarilla” seguían apoyando a niñas y niños con discapacidad.

Por qué implementaron el Programa de apoyo a través de Monitoras?, pues porque en ese entonces la Ley de Educación contemplaba un Programa de Inclusión de niñas y niños con discapacidad al Sistema Educativo y surgió de la inquietud de madres y padres de familia a quienes se les complicaba estar todo un turno asistiendo a sus niñas o niños con discapacidad, dentro de un salón de clases; un acierto de Luis Armando Díaz y los Gobiernos que siguieron, pues marcaron pauta en un modelo de asistencia, que directamente le competía a la hoy Secretaría de Educación (ya no pública).

Era un gasto “honeroso”?, depende el enfoque, porque en este caso mi estimado lector y lectora, ¿cómo podemos tazar el valor de nuestras niñas y niños con discapacidad?, ¿qué sí o no merecen?

Dentro del mismo estudio al que hago referencia al inicio, establece en su contenido: “…No obstante, sobrevivir y prosperar es particularmente difícil para los niños y niñas con discapacidad. Su probabilidad de vivir en condiciones de pobreza es mayor que la de los niños sin discapacidad. Incluso si comparten las mismas condiciones desfavorables –como la pobreza o la pertenencia a un grupo minoritario–, los niños y niñas con discapacidad afrontan problemas adicionales debido a sus impedimentos y a los numerosos obstáculos que la sociedad pone a su paso. Los niños y niñas que viven en medio de la pobreza se cuentan entre los que menos probabilidades tienen de recibir una enseñanza y atención de la salud, pero las probabilidades de asistir a la escuela o a un centro de salud de quienes viven en medio de la pobreza y además tienen alguna discapacidad son incluso más reducidas.

Los niños y niñas con discapacidad enfrentan distintas formas de exclusión y están afectados por ellas en diversos grados, dependiendo de factores como el tipo de impedimento, el lugar de residencia y la cultura o clase a la cual pertenecen.

Las privaciones en la infancia pueden tener efectos duraderos; por ejemplo, menos oportunidades de acceder a empleos remunerados o de participar en cuestiones cívicas más adelante en la vida. Y a la inversa, el acceso a servicios y tecnología de apoyo, y su utilización, pueden hacer que un niño con discapacidad asuma su lugar en la comunidad y contribuya a ella.

La inclusión va más allá de la “integración”. Esta implica incluir a los niños y niñas con discapacidad en un marco preexistente de normas. Por ejemplo, en la esfera educativa, la integración significaría, sencillamente, admitir a los niños y niñas con discapacidad en las escuelas “generales”. Pero esto no se puede considerar inclusión, pues esta solo es posible cuando el diseño y la administración de las escuelas permiten que todos los niños y las niñas participen juntos de una educación de calidad y de las oportunidades de recreación. Esto supondría proporcionar a los estudiantes con discapacidad facilidades como acceso al sistema braille y al lenguaje de señas, y adaptar los planes de estudios con miras a que gocen de las mismas oportunidades para aprender e interactuar”.

Pues bien estimados lectores, eso buscaban las Monitoras, apoyar a niñas y niños para que se integraran en el ambiente que se considera “normal”, aunque pareciera que entre más normales se digan y hasta tengan puestos de elección popular, más atrofiados tienen el cerebro.

La compensación en su inicio era similar a la que percibía el personal de apoyo a la educación, (si estimados, la SE tiene a muchos trabajadores que les pagan los Ayuntamientos y las Monitoras se convirtieron en parte “de”, por la nobleza del Programa y porque Los Cabos tenía las condiciones para ello (económicas).

Y saben qué?, en Santa Rosa, -cito un ejemplo- vive Sebastián, quien gracias a ese Programa de Inclusión, cursa la Secundaria. Dado su éxito se incrementó el número de Monitoras.

De nuevo pregunto, realmente son de tan poco valor las niñas y niños con discapacidad?, a las autoridades educativas se les olvida el beneficio?; los arranques de “locura positiva” llenas de “sed de venganza” han sacado uno de los Programas más sensibles. Quisiera pensar que el balance es tan fuerte para las finanzas, comparado con el beneficio para las y los niños con discapacidad. Quisiera pensar que no existe ningún aviador, que la limpia no fue solo por “aniquilar la huella” del paso de los Gobiernos Perredistas (hermanos de sangre mas no de piel de los actuales).

Para Usted estimado lector, estimada lectora, ¿cuánto vale un niño con discapacidad en su proceso de inclusión a este nuestro mundo hostil?; ¿considera que es un acto discriminatorio?, YO SI.

“Cuando los logros educativos llevan a la consecución de trabajo u otros medios para ganarse la vida, el niño con discapacidad puede avanzar y asumir su lugar como miembro pleno y en igualdad de condiciones del mundo adulto, un miembro que produce y consume”.

Estado Mundial de la Infancia 2013, Niñas y niños con discapacidad

Entre payasadas e incongruencias te veas…

No, si para circo el de Los Cabos, Garibaldo Romero y Martín Salinas apoyando a Pancho García???…no tarda en salir en escena NAM por lo visto…y eso que querían desviar la atención haciendo creer que el “Agundismo” andaba del lado del candidato de Ibarra…

 

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